Me sumo algo (¿muy?) tarde a la "ola digital" del periodismo. Quiero decir, a esa ya no tan nueva corriente que nos decía a los aspirantes a periodistas que el papel moriría irremediablemente o que, por lo menos, no quedaba otra salida que reinventar la profesión para que subsistiera.
Hoy ya no son los blogs la novedad y los protagonistas de Internet, como lo fueron hace al menos década y media atrás, sino las redes sociales: es una época nueva, liderada por influencers y un batallón de creadores de contenido, que responden a un público que comparte casi compulsivamente historias que los emocionan, los hacen sentir parte de algo o, simplemente, consideran necesario que otros lo vean.
Y en medio de este panorama distinto al que encontré, cuando se invitaba a cientos de estudiantes de periodismo a crear un blog y 'digitalizarse', inauguro Periódico. Este espacio, imbuído de mi nostalgia por lo que fue el periodismo que se hacía para el papel, es mi modo de rescatar lo mejor del ese periodismo, de lo que solíamos llamar 'el periódico', asimilando las nuevas formas que han ido hallando mis colegas para adaptarse a los nuevos públicos y aprovechar las tecnologías de la información más actuales para narrar una historia.
Debo hacer la salvedad de que
Gracias por 'clickear' hasta aquí.